Yadier Molina. (Matt Slocum/AP)

BOSTON - Yadier Molina apenas se mojaba los pies en las Grandes Ligas y no se imaginaba que en su primera temporada pudiera haber saboreado la satisfacción de ir a una Serie Mundial.

Pero sí recuerda muy bien que sus Cardenales de San Luis fueron barridos en cuatro juegos por los Medias Rojas de Boston en el Clásico de Otoño del 2004 y ahora tiene una oportunidad contundente de saborear lo que sería un delicioso desquite.

"Es como una revancha para mí", comentó Molina, que a diferencia del 2004 - cuando era apenas un novato y acudía a la Serie Mundial como suplente del hoy dirigente de los Cardenales, Mike Matheny - es ahora conceptuado por muchos expertos como el receptor más completo de la actualidad en el Béisbol de Lujo.

"Ser parte de aquella Serie Mundial fue para mi una experiencia única", rememoró el menor de los famosos hermanos receptores de la Isla del Encanto. "Fue la primera vez que venía al Fenway Park".

El hecho de que los Cardenales se midan a los Medias Rojas de Boston en la Serie Mundial de 2013 va a ser una contienda bien interesante para Molina por muchas razones. Una de ellas es el hecho de que la novena dirigida por John Farrell - a diferencia de los equipos de Boston de la década pasada - se desenvuelve muy bien en las bases.

"Es un buen reto enfrentarse a Boston", comentó Molina, famoso precisamente por su tremenda eficiencia para liquidar corredores en las almohadillas. "Tienen un equipo bien agresivo".

Por otra parte, Molina tiene la oportunidad de añadir otra perla a la ya impresionante colección de anillos de Serie Mundial que caracteriza a los hermanos Molina e iniciada por José y Bengie, que siempre dijeron que el mejor de la familia en la receptoría iba a ser el hermano menor, aunque para esa época que lo argumentaban Yadier no era todavía un pelotero profesional.

"Dios nos ha bendecido", expresó el cátcher, sonriendo y dándole un par golpes con los nudillos a la mesa de madera frente a la que estaba sentado en el Día para los Medios de Comunicación en el Fenway Park de Boston. "Ha sido muy bueno ser un Molina en los últimos 10 años".

Por cierto que esa tradición ha sido tan productiva en cuando a campeones se refiere, que un Molina ha estado presente en cuatro de las Series Mundiales más recientes: José con los Yankees de Nueva York en 2009, Bengie con los Rangers en 2010 y Yadier con los Cardenales en 2011 y 2013.

Sólo los hermanos Joe y Dom DiMaggio (11), y Bob e Irish Meusel (10), superan a los Molina (8) en cuanto a participaciones en las Series Mundiales se refiere.

Uno de sus hermanos, Bengie, que experimentó en 2013 su primera temporada como instructor de bateo asistente de los Pájaros Rojos, ha sido uno de los principales responsables de que Molina mejorase aún más su calidad como artillero de altos quilates.

"Lo he logrado con mucho trabajo y con experiencia", comentó el receptor de los Pájaros Rojos. "Bengie me ha ayudado con todos esos pequeños detalles tan necesarios".

Orgulloso de sus raíces, de su familia y de su patria, Molina acude a su cuarta Serie Mundial con dos anillos de campeón - 2006, 2011 -en su historial y la oportunidad de sumar otro galardón dorado a su impresionante colección de trofeos.

Sabe que no será fácil superar a los Medias Rojas en una Serie que se presenta como bien difícil.

"No les tememos miedo, ellos tienen un gran equipo, pero nosotros también", indicó Molina. Por supuesto, el careta de 31 años de edad siempre responderá con modestia a cualquier pregunta sobre si se considera el mejor de su oficio, pero tiene bastantes que sí abogan por él en ese sentido, encabezados por su propio paisano y colega Iván Rodríguez, futuro intgrante del Salón de la Fama.

"Yadier para mí es el mejor cátcher del béisbol", proclamó el "Pudge" Rodríguez, presente en la Serie Mundial de 2013 como comentarista. "Ofensiva y defensivamente es un buen receptor, sabe lo que está haciendo.

"Esa es una de las razones por las que San Luis está en la Serie Mundial, por la manera en que lleva el juego", concluyó Rodríguez, un enorme representante de Puerto Rico por tantos años luciéndose a su vez como uno de los mejores receptores de la historia.