El bicampeón Japón pegó seis jonrones para aplastar a Holanda. (Koji Sasahara/AP)

TOKIO -- El bicampeón Japón pegó el domingo seis jonrones para aplastar 16-4 a Holanda en siete entradas y avanzar a las semifinales del Clásico Mundial de Béisbol.

Japón ganaba 12-0 en la sexta entrada, cuando Holanda se acercó con un doble de tres carreras de Wladimir Balentine y un sencillo productor de Andruw Jones.

Hayato Sakamoto pegó un grand slam en la séptima para poner la pizarra en 16-4 y empatar el récord de cuadrangulares en un partido del Clásico, que fijó Cuba en 2009 contra Sudáfrica. El partido terminó en la parte baja por la regla del nocaut.

"Logramos nuestro primer objetivo de avanzar a la rueda final", se entusiasmó el mánager japonés Koji Yamamoto. "Los bateadores hicieron buenos swings, y fue un gran impulso conseguir carreras temprano".

Takashi Toritani, que en la temporada pasada solo pegó ocho jonrones para los Tigres de Hanshin, inició el juego con un jonrón al jardín derecho, el primer vuelacerca de los nipones en el torneo.

Nobuhiro Matsuda amplió la ventaja a 3-0 con un bambinazo de dos carreras en la segunda, y Seiichi Uchikawa sacudió otro bambinazo de tres carreras en el mismo inning para mandar a las duchas al abridor holandés Rob Cordemans, quien permitió seis carreras y cinco hits en una y un tercio de entrada.

Atsunori Inaba empalmó un jonrón solitario en la tercera contra Tom Stuifbergen, y Yoshio Itoi puso la ventaja nipona fuera de alcance de su rival con un cuadrangular de tres carreras en la cuarta.

Japón conectó 17 hits.

Holanda enfrenta el martes a Cuba, y el ganador se clasificará a las semifinales que se disputarán el 17 y 18 de marzo en San Francisco.

Los campeones defensores anotaron 17 carreras en sus cuatro primeros partidos.

El picheo nipón también se lució. El abridor Kenta Maeda silenció a los bateadores de la oposición, cediendo solo un hit y ponchando a nueve en cinco entradas sin permitir anotaciones.

"La recta y los otros lanzamientos me funcionaron bien hoy", comentó Maeda. "Sabía que era un juego importante y traté de mantenerme en calma y pichear como siempre. Estamos felices de ir a Estados Unidos".