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DETROIT - Cada vestidor de las Grandes Ligas tiene un hombre llamado "caballo''.

Usualmente es un tipo fornido, un líder del equipo y siempre uno de los peloteros mejor dotados en el terreno. Los peloteros latinos lo llaman "El Caballo," un término respetuoso que antecede a uno de los nombres más reconocidos.

Pongamos como ejemplo al dominicano Albert Pujols,quien sin lugar a dudas es "El Caballo" en Anaheim y el panameño Carlos "El Caballo" Lee lo era en Houston. Colorado tiene al venezolano Carlos González, mientras en San Luis lo es el jardineropuertorriqueño Carlos Beltrán. El "Caballo" de Texas es el tercera base dominicano Adrián Beltré y su paisano David Ortiz ha sido por años el dueño y señor de ese apodo en Boston.

Pero la pelota tiene solamente un "Caballo Loco'' y nadie ha personificado mejor ese nombre que el boricua Angel Pagán por lo que era antes el actual jardinero central de los Gigantes. Su estilo agresivo, su pasión desenfrenada y a veces fuera de control condujeron a su paisano Juan "Igor'' González a llamarlo de esa manera durante los entrenamientos invernales de ambos en Puerto Rico. Y así se quedó Pagán.

Es hora, empero, de buscarle otro apodo.

Pagán, quien fuera una especie de potro semisalvaje, ha cristalizado en San Francisco como todo un purasangre. Los Gigantes acuden al tercer juego de la 108va Serie Mundial con ventaja de 2-0 sobre los Tigres y Pagán es una de las razones principales de ello. Finalmente lo tiene todo bajo control y no hay nada de "loco" con eso.

"La clave para Angel es que ha sido capaz de canalizar toda esa energía y saber cuándo echar el resto o cuando dejar que el juego venga a él'', analizó la otrora estrella de las Grandes Ligas Carlos Delgado, paisano y ex compañero de Pagán, con quien practicaba en Puerto Rico. "Va madurando y llevando el juego al siguiente nivel. El cielo es el límite de lo que puede lograr con la clase de potencial que tiene''.

Y es que Pagán se ha reinventado con los Gigantes.Quedaron atrás sus malos recorridos en busca de la pelota en los jardines o cuando pecaba de exceso de agresividad en las almohadillas. Todavía es una amenaza en las bases, pero más bien para los lanzadores y receptores rivales. Tiene mejor disciplina en el plato y aporta seguridad en el prado central.

"No cambiaría nada de lo que ha ocurrido en mi carrera'', dijo Pagán, de 31 años de edad. "Cada lesión, cada momento, valieron la pena al convertirse en experiencias de las cuales he podido aprender''.

En el primer juego de la Serie Mundial, Pagán conectó una pelota contra la tercera base que se tradujo en un doble que inició el racimo de carreras de su equipo en camino a la victoria por 8-3. En el segundo encuentro comenzó la octava entrada con un boleto, se robó la segunda base y eventualmente anotó con elevado de sacrificio de Hunter Pence la carrera del seguro en la victoria por 2-0.

Curiosamente, la base robada de Pagán le permite a todo el país obtener un taco gratuito como parte de una promoción de Taco Bell. ¿Cómo se llama ese taco? Un Doritos Locos Taco por supuesto.

"Tiene gran talento y ha sido grandioso para nuestro equipo en todo sentido", afirmó el instructor de primera base de los Gigantes, el panameño Roberto Kelly. "Ha resultado muy bien para nosotros y controla su juego. Es sumamente agresivo y aunque todos cometemos equivocaciones preferiría que un peloterofuera agresivo a que no lo fuera''. El camino de Pagán ha sido largo hasta llegar a la Bahía. Fue seleccionado por los Mets en la cuarta ronda del reclutamiento o draft de 1999 y pasó seis temporadas en el sistema de sucursales de esa organización. Fue vendido a los Cachorros antes del inicio de la temporada del 2006 y se puso en mente ganarse un puesto en el plantel de Grandes Ligas con miras a esa campaña.

Entre los más fuertes escollos de Pagán durante ese primer Entrenamiento de Primavera con los Cachorros estaba el veterano Marquis Grissom, que a los 38 años de edad estaba en el polo opuesto de su trayectoria. Ya Grissom sumaba 2,000 hits, 200 jonrones y 400 bases robadas cuando adoptó una decisión que le cambió el curso a la trayectoria de Pagán.

"[Grissom] vino a mí y me dijo que si él no hacía lo que planeaba hacer yo iba a estar probablemente frustrado el resto de mi carrera, así que 'voy a retirarme para que puedas obtener este puesto''', recordó Pagán. "Eso es algo que realmente admiro de un pelotero. Uno no ve eso a menudo. Y cada vez que me lo encuentro le agradezco por eso y por la oportunidad que recibí. Si no hubiera sido por él, quién sabe si me hubiera podido abrir camino hacia las Grandes Ligas''.

A la postre Pagán intervino en 148 juegos en dos temporadas con los Cachorros y retornó a los Mets en el 2008. Fue canjeado a los Gigantes por el relevista dominicano Ramón Ramírez y el jardinero boricua Andrés Torres con miras a la temporada del 2012. En Nueva York se lesionaba con frecuencia y cargó con la reputación de ser temperamental. De paso, "El Caballo Loco'' no es su apodo favorito.

"He trabajado bien duro y he hecho muchos sacrificios para llegar aquí'', manifestó Pagán. "Permanezco lejos de mis niños y familia, pero es agradable poder representarlos dignamente y ser para ellos un ejemplo de perseverancia''. Si Pagán aparenta ser sensitivo es porque en realidad lo es. Es sentimental y apasionado. Cuando su padre, Angel Luis Pagán, falleció en el 2005, le prometió que llegaría a las Grandes Ligas. No pasa un día sin que recuerde ese juramento.

"Si usted desea hablar con Angel necesita hacerlo en el momento adecuado porque es como yo: lo toma todo personalmente'', reveló el instructor de tercera base de los Gigantes, Tim Flannery. "Eso es algo que usted necesita saber si desea comentarle sobre su corrido de bases u otra cosa. Es un genuino buen hombre. Es un caballero. Me encanta el caballeroso guerrero''.

Pagán aún tiene un toque para lo dramático. Su pasión favorita entre temporadas es la caza submarina con arpón. Lo ha capturado todo, desde un pez de 40 libras hasta una langosta de 10. El premio mayor de su vida sería, empero, un título de Serie Mundial.

"Sería como si un sueño se convirtiera en realidad'', acentuó Pagán. "He visto que muchos peloteros han jugado bastantes años en las Grandes Ligas y nunca llegaron siquiera a la Serie Mundial. Simplemente estoy viviendo el momento que todos aspiramos alcanzar. Tenemos que ganar la Serie Mundial''.