(Getty Images)

BALTIMORE - Por primera vez desde 1981, los Yankees están en playoffs sin Mariano Rivera en el roster activo. Y por primera vez desde 1996, el panameño no es el señalado para cerrar las victorias de Nueva York en postemporada.

Por más extraño que sea para los fanáticos no ver entrar al futuro Salón de la Fama en el noveno inning en octubre, los Yankees ya se han acostumbrado a ganar los juegos con otros encargados de los últimos outs.

"No digo que sea raro, porque hace tanto tiempo que se lesionó (Rivera)", dijo el relevista de Nueva York, David Robertson. "No quiero decir que nos hayamos olvidado de él, sino que al no verlo no está fresco en nuestras mentes."

Es verdad. Hace bastante que Rivera, autor de 608 salvamentos en campaña regular y 42 en postemporada-ambos récords de todos los tiempos-se ausentó por un desgarre en un ligamento de la rodilla derecha. Fue el 3 de mayo para ser exacto.

Pero con el dominicano Rafael Soriano (42 rescates en 46 oportunidades) acompañado en diferentes momentos de la temporada por Robertson, Joba Chamberlain, Boone Logan, Cody Eppley y Clay Rapada, Nueva York sí pudo sobrevivir la ausencia de Rivera.

A nivel colectivo, los Yankees fueron exitosos en el 80% de sus oportunidades de salvamento en la temporada regular, el tercer mejor porcentaje de la Liga Americana. Nueva York registró 51 juegos salvados (segunda mayor cantidad del Joven Circuito) de sus 95 victorias en la campaña.

En otras palabras, la ausencia de Rivera-considerado el mejor cerrador de la historia-se sintió relativamente poco, algo sumamente impresionante cuando se toma en cuenta el historial del panameño y su impacto en el Bronx desde 1996--y sobre todo desde 1997 cuando asumió el puesto de taponero del equipo.

"Va a ser difícil que alguien en algún momento iguale los números de Mo durante mucho tiempo, con todas las postemporadas y todos los juegos salvados que ha tenido", dijo el manager de los Yankees, Joe Girardi. "Pero eso no significa que alguien no pueda igualar eso en una temporada."

Ese alguien, por supuesto, es Soriano. El veterano de 32 años, en su segunda temporada con Nueva York, en un principio ni siquiera fue la primera opción de los Mulos para sustituir a Rivera en mayo. Robertson, quien venía lanzando una gran pelota en la octava entrada, recibió la oportunidad por encima de Soriano. Pero después de dos presentaciones tambaleantes en la novena entrada y luego una lesión en el oblicuo izquierdo a mediados de mayo, el rol de cerrador le tocó al quisqueyano.

En numerosas ocasiones Soriano, quien ha lanzado mejor como cerrador que como preparador en sus dos temporadas en Nueva York, ha expresado su preferencia por tirar en el noveno inning con el juego de la línea.

"Puede ser una o dos carreras, puede ser con las bases llenas; me encanta todo eso", dijo la semana pasada Soriano, quien ha recibido consejos del propio Rivera sobre cómo manejarse en el exigente ambiente de la Gran Manzana. ""Me encanta entrar al juego sin saber lo que pueda suceder".

En el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Americana entre los Yankees y los Orioles, no hizo falta un juego salvado y a Soriano no le tocó lanzar. El año pasado, como relevista intermedio, el dominicano permitió una sola limpia en 4.2 innings (1.93) en la Serie Divisional contra Detroit.

Como cerrador titular, su única experiencia en postemporada es del 2010, cuando estuvo con los Rays. En la ronda divisional ante Texas no se vio nada bien, concediendo tres carreras-incluyendo dos jonrones-en 3.0 episodios.

Sin embargo, eso ya es historia. Los Yankees saben lo que ha hecho Soriano en el 2012 y confían plenamente en la capacidad del derecho de continuar los éxitos que cosechó en la campaña regular este año.

"Es lo mismo-sentimos que el juego se ha acabado cuando él entra", dijo Robertson. "Es lo mismo que con Mo. No vas a ganarlos todos-ocasionalmente uno se te irá de las manos-pero mayormente cuando consigues esa ventaja en los últimos innings, dices 'vamos a terminar esto e irnos a casa'."